El martes 28 de abril se realizó el seminario nacional de presentación de resultados y reflexión sobre la implementación del programa “A Convivir se Aprende (ACSA)”, donde el Centro de Sistemas Públicos (CSP) expuso datos cuantitativos y cualitativos de la ejecución del Programa durante los años 2023 y 2024 en más 2.700 comunidades educativas a lo largo de 16 regiones y 156 comunas.
El programa ACSA apoya la gestión de convivencia educativa y salud mental en el marco del Plan de Reactivación Educativa por medio de universidades implementadoras por región, el cual se lleva a cabo mediante tres componentes: red territorial, acompañamiento focalizado y formación.

Magdalena Plant, jefa de División de Educación General del Ministerio de Educación.
En el seminario, Magdalena Plant, jefa de División de Educación General del Ministerio de Educación, destacó lo que revelaron los datos entregados: “(El Programa) es un cambio en la manera en que las comunidades educativas están respondiendo a los desafíos. Pasando de reaccionar frente al conflicto, a estrategias preventivas y formativas, desarrollando capacidades institucionales para gestionar la convivencia y fortaleciendo todos los indicadores medidos”, a lo que concluyó, “Y eso es lo que significa aprender a convivir: no solo resolver conflictos, sino también construir culturas escolares que prevengan”.
Uno de los datos relevantes que se mostraron es la valoración positiva de las comunidades a la ejecución del Programa, destacando que quienes van en el segundo año de implementación valoran por sobre el 90% las redes territoriales y las jornadas de formación, además de estimar por sobre el 80% el acompañamiento focalizado.
Miguel Hermosilla, director de la Escuela Básica Pacto Andino de Estación Central, participó del Programa y fue parte de la mesa de diálogo del seminario, donde destacó la importancia de la implementación en la colaboración desde lo instrumental —con la ayuda para armar un plan de convivencia educativa que estuviera de acuerdo con sus necesidades—, hasta la relación con apoderados y profesores. Su escuela se ha abierto a la comunidad educativa, enfrentando el problema bajo una mirada preventiva, asegurando que, “una escuela sana y feliz, por añadidura, va a tener resultados”.

Pamela Jervis, jefa del proyecto y directora académica del CSP.
Otro punto importante que tuvo resultados muy positivos fue la disminución en la violencia entre los estudiantes. En la Cohorte 2024 se observa una baja de un 61,3% a 41,3%, mientras que el acoso desciende desde un 28,2% a un 14,7%. Sin embargo, sigue siendo de preocupación el desgaste emocional del personal, que a pesar de bajar de un 66,6% a 45,3%, evidencia un desafío importante para los próximos años.
La Pontificia Universidad Católica, fue una de las universidades implementadoras que se hizo cargo de la ejecución de ACSA en la Región Metropolitana. Paula Luengo, investigadora responsable del Programa, destacó que la sostenibilidad y prolongación de la iniciativa es fundamental y urgente viendo la actualidad de la convivencia escolar: “El gran desafío es que esto se transforme en una política de Estado. Los hechos de violencia tremendamente dramáticos que vimos al inicio de este año empujan en esta dirección”.
Además agregó: “La convivencia no se improvisa, no es una acción reactiva, no es una acción tampoco punitiva, no se puede acotar. Se tiene que fomentar desde una dimensión preventiva y promocional”.

Arielle Varas, miembro del equipo cualitativo del proyecto.
En la mesa de diálogo también estuvo presente Francisca Morales, oficial de educación de UNICEF, quien enfatiza la importancia de la prevención: “En la medida de que haya acciones preventivas, se hacen avances significativos en las comunidades educativas. Es esencial que haya espacios de buena convivencia y buen trato para poder avanzar”.
Uno de los hallazgos que se relaciona con la sostenibilidad de las acciones del Programa, es la institucionalización de prácticas orientadas al fortalecimiento de la convivencia y el bienestar socioemocional, en coherencia con el enfoque de Escuela Total. Dentro de estos resultados destaca la capacidad de gestión del Equipo de Convivencia Educativa plenamente institucionalizada que sube de un 35,8% a un 50,6% en el segundo año de ejecución.
Desde la evaluación cualitativa del Programa resaltan los hallazgos que ACSA, instala prácticas de gestión más estructuradas y coherentes con el enfoque preventivo, favoreciendo la organización de planes, protocolos y uso de datos, especialmente cuando existe acompañamiento cercano y articulación con redes territoriales. Asimismo, otro hallazgo importante es que la participación de las familias favorece a una comprensión más amplia y comunitaria de la convivencia.
También en el estudio se entregan recomendaciones que apuntan a profundizar en asesorías regionales, priorizando la innovación; que haya más apoyo a los contextos educativos con mayores brechas estructurales; y mantener el diálogo para la sostenibilidad de ACSA desde el Ministerio de Educación.