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Entrevista Yorkley Sifontes, alumna del Diploma Gerencia Pública

Abogada de la Universidad Católica del Táchira (UCAT), Venezuela, y alumna del Diploma de Gerencia Pública

“Desde el primer día este programa ha cumplido con mis expectativas”

Esta joven abogada, nacida y criada en San Cristóbal, Estado Táchira, Venezuela, no tuvo inconvenientes en trasladarse a Chile para cursar el Diploma en Gerencia Pública que imparte el Centro de Sistemas Públicos (CSP) de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile. Llegó a nuestro país el 10 de agosto y aquí se quedará hasta el 21 de diciembre, fecha en que termina el programa del CSP que, asegura, entrega todas las herramientas para ser un buen gerente público. También para quienes, como ella, tienen interés en influir tanto en policy como en politics

En entrevista con el centro, Yorkley, especialista en Derecho del Trabajo y quien en su país se desempeña como Presidenta y Asesor Jurídico de COPAL (Cooperativa de Previsión y Asesoría Legal), además de Apoderada de la Gobernación del Estado Táchira para el Contencioso Laboral, contesta qué la motivó a venir a Chile, por qué eligió este programa, si ha sido lo que esperaba y cuál es el plus que cree le entrega a una profesional como ella. 

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Yorkley forma parte de la nueva generación de más de 40 profesionales que actualmente cursa este programa dirigido por el Director Académico del CSP, Mario Waissbluth.

Ver presentación Diploma Gerencia Pública…

Interesados contactar a Paula Loyola /ployola@dii.uchile.cl

CSP presente en lanzamiento “Plan de Formación de Directores de Excelencia” del Ministerio de Educación

El 21 de octubre, el Centro de Sistemas Públicos (CSP)  participó en un seminario que dio inicio formal al programa de becarios del Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación.

El seminario fue inaugurado por el Ministro de Educación, Felipe Bulnes, y contó con la exposición de Katherine Merseth, Profesora Titular de Educación y Directora del Programa de Formación Docente de Harvard Graduate School of Education.

El CSP forma parte de las 32 instituciones que capacitarán a 807 profesionales de la educación seleccionados y el Diploma en Gestión Estratégica Educativa es el único programa de la Universidad de Chile que participó en este proceso que becará a sus beneficiarios con el 90% del costo, gracias a sus antecedentes académicos, profesionales y motivacionales.

El Plan de Formación de Directores es una iniciativa liderada por Mineduc, a través del CPEIP, y busca entregar conocimientos y habilidades a los profesionales que lo cursan, con miras a que se transformen en los futuros directores de excelencia de Chile.

Más información aquí… 

 

Diploma en Gestión Estratégica Educativa

Parte importante del trabajo de docencia que el CSP realiza, este programa se dicta desde el año 2010 con el objetivo de desarrollar las habilidades y competencias necesarias para que quienes lo cursan puedan dirigir con éxito un establecimiento educacional.

Este Diploma cuenta con el respaldo de la Universidad de Monash, institución australiana de gran experiencia en el ámbito educacional, y de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE).

A la fecha ya lo han cursado con éxito más de 130 directivos escolares de la Municipalidad de La Granja (dos versiones), así como profesionales de la Corporación Municipal de Peñalolén (CORMUP).

Se trata de un programa compuesto por clases presenciales y talleres, dictados por profesores de reconocido prestigio, y el desarrollo de proyectos de gestión de cambio organizacional.

¡Las clases comienzan el 4 de noviembre!

 

Más información sobre este Diploma aquí…

Interesados contactar a Natalie González ngonzale@dii.uchile.cl o Paula Loyola ployola@dii.uchile.cl

Inversión pública en Chile

Los objetivos del Sistema Nacional de Inversión Pública apuntan a la eficiencia, al buen uso de los recursos y al mejoramiento permanente del bienestar social ¿Cómo se logra esto? La respuesta es compleja, pero un punto a revisar es el énfasis que se le da a la formulación versus la posterior evaluación de los proyectos.

No cabe duda la relevancia que tiene la formulación de proyectos en materia de inversión pública (hay autores que consideran que sin análisis de alternativas ni siquiera se puede hablar de evaluación). Es decir, cómo se generan diagnósticos y se identifican problemas de manera correcta y cómo, posteriormente, se configuran alternativas. En esta labor preguntas como ¿cuál es el proyecto? o ¿cuál es la mejor alternativa de un proyecto? son las más importantes.

Si bien es deseable mejorar la evaluación de los proyectos (identificación, medición y valoración de sus beneficios y costos), a mi juicio no es lo más urgente. Lo que apremia es mejorar la formulación, ya que no se avanza mucho si se evalúan bien proyectos mediocres. Lo que se necesita es identificar y formular los mejores proyectos y, luego, evaluarlos bien.

Un par de elementos para fundamentar ese juicio: el Independent Project Analysis (IPA), en un seguimiento del ciclo de vida de distintos proyectos, concluye que la mayor captura o creación de valor se produce en la etapa de análisis de alternativas y, en segundo lugar, en la etapa previa de identificación del proyecto (relacionado con las oportunidades y/o el problema a solucionar).

En 2010, el Centro de Sistemas Públicos (CSP) de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile realizó 19 entrevistas en profundidad a profesionales de los Gobiernos Regionales y de las Secretarías Regionales de Planificación (SERPLAC), así como a representantes de la ciudadanía. Los entrevistados identificaron (1) la falta de un sistema de gestión del conocimiento (un nuevo desafío que debemos abordar) y (2) la deficiente formulación de los proyectos como las dos dificultades más relevantes que enfrentan en la generación de carteras de proyectos de inversión.

Las mejoras futuras, sin dejar de lado el perfeccionamiento de la evaluación de beneficios y costos, deben comenzar a tener más énfasis en la formulación de proyectos, particularmente en aspectos que complementen su mejora tales como el análisis estratégico de carteras de proyectos, la valoración y evaluación de impactos ambientales y efectos distributivos, el análisis de riesgo y la evaluación multicriterio. Adicionalmente, debemos desarrollar la gestión de conocimiento que se genera en todos esos ámbitos, tanto en el organismo rector del sistema -MIDEPLAN y sus SERPLAC- como en las unidades ejecutoras a nivel nacional, regional y comunal.

Eduardo Contreras, Investigador Centro de Sistemas Públicos, Departamento de Ingeniería Industrial, Universidad de Chile
Diario Financiero, 27 de octubre de 2011

Chile: ¿Plebiscito o representación? Deliberación, deliberación, deliberación

Un tema fundamental que ha instalado el movimiento estudiantil es la legitimidad de los actuales mecanismos de decisión social. Por ejemplo, si la mayor parte del país no acepta el lucro en educación, ¿por qué el lucro es legal en educación escolar y existe, aunque es ilegal en educación superior? ¿Se debe gobernar por lo que dicen las encuestas o la opinión de algunos actores sociales? ¿Es más legítimo un plebiscito que una votación en el Congreso?

Vamos por parte. Casi la totalidad de la institucionalidad escolar es heredada de la reforma impulsada a comienzos de los 80 por lo que, desde el punto de vista democrático, no sería “legítima”. Sin embargo, ésta fue “legitimada” a través de las instituciones de la democracia representativa y sus mecanismos se han corregido y perfeccionado en el tiempo: subvención preferencial y mecanismos de aseguramiento de la calidad en el sistema escolar; sistema de acreditación institucional y expansión del crédito en educación superior, por citar algunos.

No obstante esto, el movimiento estudiantil ha puesto en duda las normas que rigen el proceso de confección de reglas. Los dedos apuntarían especialmente hacia el sistema binominal -que sobrerepresenta a la minoría más numerosa y excluye al resto de las minorías- y a la falta de transparencia de la política, en particular, por las posibilidades que ofrece a los poderosos de influir y por los conflictos de interés no resueltos que afectarían a la clase política. Esta falta de confianza en las instituciones sería la que lleva a proponer el plebiscito como mecanismo que aseguraría que las cosas se resuelvan con mayor “legitimidad” (más que un rechazo a la representación en sí).

Por espacio me centraré en el tema del plebiscito. La clave de la democracia está en la deliberación, esto es la posibilidad de escuchar a otros y ser oído por ellos, de convencer y ser convencido. Entre los que han debatido sobre el contrato social, Rousseau está relativamente solo al sugerir que el ser humano debe aislarse del resto para escuchar en su soledad el verdadero “interés general“. La mayoría piensa que ese interés general sólo puede aparecer a través de la deliberación, en tanto que la deliberación abierta sería el mejor mecanismo para neutralizar a los grupos de interés que conocen de memoria los pasillos del poder. Ese fue el rol central del Senado en Atenas y la mayoría de los países del mundo lo conservan. Los  representantes electos por la ciudadanía son los que tienen la misión de crear las reglas que nos rigen, a partir de las distintas opiniones e intereses, así como de la evidencia científica.

Este modelo tiene al menos dos fundamentos. Primero, la representación es eficiente porque delega en un grupo reducido de personas las tareas relativas a la creación de reglas, el cual se especializa en esta materia y deriva la legitimidad del voto ciudadano. Imagínese si todo el día estuviéramos dedicados a deliberar sobre todos los asuntos públicos ¿quién produciría, quién enseñaría, quién cuidaría a los niños y a los enfermos? Segundo, el problema histórico de la deliberación radica en que debía confinarse a un grupo reunido en una sala. Con ello requería representación dos veces, ya que no todos los ciudadanos caben en una sala y no todos los que caben en ella podrán hablar.

En el año 2010, Juan Velásquez mostró en un artículo publicado en Information Society que las nuevas tecnologías pueden vencer las limitaciones de tiempo y espacio permitiendo la deliberación de miles (y eventualmente millones) de personas. Esto utilizando las técnicas de minería de datos para reproducir los patrones de aprendizaje del cerebro humano y extraer conclusiones de procesos de diálogo virtuales (sin las limitaciones respecto a la cantidad de información que el cerebro humano puede procesar).

De aquí que circunscribir hoy día la deliberación a representantes electos se justifica más por el primer argumento -eficiencia- que por el segundo, imposibilidad técnica. El tiempo es escaso, no podemos debatirlo todo. De hecho, un papel clave de la prensa sería abrir espacios de deliberación respecto de los cuales las personas pueden seleccionar lo que más les interesa.

Lo que no es aceptable es que un grupo de interés o sus representantes se adjudiquen la representación de toda la ciudadanía e intenten forzar las decisiones políticas en su favor. La deliberación abierta fomenta que los grupos de interés que buscan su propio beneficio a expensas del resto gracias a la falta de transparencia sean neutralizados y las reglas y recursos sean guiadas por el interés general. Estos son algunos elementos que deben considerarse en la discusión actual, más allá del movimiento estudiantil, que ha abierto una gran oportunidad para reflexionar sobre nuestra educación y nuestra política. 

Pablo González, investigador Centro de Sistemas Públicos (CSP)
AméricaEconomía online

Mario Waissbluth inauguró ciclo “Haciendo Educación”

El 14 de octubre, Director Académico del Centro de Sistemas Públicos (CSP) y Coordinador Nacional de Educación 2020, inauguró el ciclo de conferencias “Haciendo Educación” que organizan Docencia y la Dirección de Relaciones Institucionales del Departamento de Ingeniería Industrial.

Waissbluth fue presentado por Richard Weber, académico de Ingeniería Industrial y Director de Docencia, quien, junto con hacer un recuento sobre su trayectoria profesional, destacó la organización de este ciclo de seminarios. En este marco, Weber señaló: “Dado lo que está ocurriendo, pensamos que sería una buena medida cambiar el enfoque y ofrecer un curso desde la perspectiva de la educación. Invitamos a distintos actores de la educación para que den una charla a los alumnos, quienes luego son evaluados a través de informes. Esta es nuestra contribución”.  

En un diálogo cercano y directo con los alumnos que repletaron el salón Gorbea de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, Waissbluth comenzó su intervención analizando los antecedentes históricos que llevaron a que la educación enfrente la crisis que hoy vive. Entre ellos, nuestro modelo socio-económico (a su juicio, el más extremo del planeta) y el desarrollo de un período de democracia vigilada, con amarre constitucional incluido.

Durante el gobierno militar, en tanto, Waissbluth identificó algunos elementos que también inciden en el actual estado de conflicto. Entre otros, la culminación del cierre de los establecimientos normalistas, pilares de la Educación Básica, con lo cual -asegura- se le dio un golpe mortal a su calidad; el decreto de la libertad del mercado educacional, lo que le condujo a un libertinaje de la actividad docente (profesores ‘marmicoc’ y carreras por correo) y la municipalización de la educación pública, “lo que no era una mala idea, ya que ocho de cada 10 países exitosos en el mundo tienen un modelo de educación pública descentralizado”.

 Sobre este último punto detalló:

 “El problema fue cómo se ejecutó. En 200 municipios, de 340, no hay más de una persona a cargo de la educación de la comuna y en 60 de ellos trabajan media jornada”.

El camino hacia la conflictividad que hoy se vive en este sector, por último, terminó de pavimentarse con la reducción del sueldo de los profesores, a menos de la mitad, además de una pérdida previsional.

Entre las consecuencias de este modelo, Waissbluth identificó las siguientes:

  • Aumento de la cobertura de la educación, pero con un mercado desregulado, sin ningún requisito de escala, capacidad ni calidad y en el que la educación municipal es un competidor más.
  • La caída de la matrícula municipal a un 37% y la cual, con suerte, llegará al 30% el próximo año (en 1982 la educación municipal chilena representaba el 75,3% de la matrícula total del sistema).
  • Libertinaje en el mercado de la Educación Superior.

 En este marco, y pese a que el investigador señaló que nuestro país rinde el mejor test de PISA de Latinoamérica, también observó dos ‘peros’: el olvido de la educación de la primera infancia, “con Bachelet y 16 años después de que la Concertación asumiera el gobierno se aumentó su cobertura de 10% a 30%”, y la adopción de la política de financiamiento compartido, “una de las más insólitas y que produce la segregación de las escuelas”.

Sobre la última medida señaló tajante: “Tenemos el sistema escolar más segregado del mundo y una educación secundaria ‘molida’”.

Finalmente, el académico mencionó un último cambio significativo -y acertado- durante el período del gobierno de la Concertación: la decisión de entregar más recursos a los estudiantes más vulnerables, la llamada subvención diferenciada, herramienta desarrollada por Alejandra Mizala y Pilar Romaguera, y la cual se ha traducido en algunos aumentos de los establecimientos de bajos recursos en el SIMCE.

Regla del 40%
El diagnóstico del primer conferencista de este ciclo sobre la gratuidad de la Educación Superior fue lapidario: “Con una carga tributaria de 19,8% es absolutamente imposible financiar su gratuidad”, advirtió, al tiempo que indicó que estamos al nivel de países africanos y latinoamericanos, y situación que contrasta con el 35% – 45% de carga impositiva de los países de la OECD.  

Sumado a esto, y elemento que incide directamente en lo que denomina “La Polar universitaria”, Waissbluth mencionó la regla del 40%.

“El 40% de los alumnos que egresan de Educación Básica no entienden lo que leen y el 40% de los estudiantes que ingresan a la Educación Superior, y el 40% de los que egresan de ella, tampoco y, además, no son capaces de hacer operaciones aritméticas básicas; incluidos los profesores”.

De aquí que si bien este académico reconoció como un avance el aumento de la matrícula de Educación Superior, de 300.000 a 1.000.000 durante la última década, así como que el 70% de los estudiantes formen parte de la primera generación de su familia que estudian en la universidad, el problema -señaló- es que como el 40% no comprende lo que lee, tampoco entiende de tasas de interés y morosidad.

Si a esto se agrega que de 4.700 carreras de Educación Superior sólo 700 de ellas están acreditadas y que de 1.000.000 de estudiantes 400.000 desertaron y terminaron endeudados, “tenemos 2.800.000 personas engañadas (entre alumnos, padres y hermanos), quienes se suman a los clientes de La Polar. Esto es lo que siembra el terreno del conflicto”, concluyó Waissbluth.

Durante la ronda de preguntas, el expositor de este ciclo de conferencias también se refirió a temas como el Crédito con Aval del Estado, “mi hipótesis es que el gobierno puede bajar el interés a 0% y el problema no se va a solucionar (…) mientras el Estado no consiga los recursos de otras fuentes”; a la situación de la educación pública, “si se quiere recuperar habría que hacer un programa de inversión en ella y no veo a este gobierno con este compromiso, así como tampoco lo distingo en el planteamiento de los estudiantes” y al aumento de la subvención preferencial de Educación Básica, a su juicio, el único logro concreto del “Movimiento Pingüino” de 2006, junto con la no discriminación por selección académica, y medida que actualmente sólo se cumple en el 50% de estos establecimientos.

Sobre las posibles soluciones al conflicto, el académico de Ingeniería Industrial señaló que la clave de Chile se concentra en tres patas: reforma educativa, reforma tributaria (para financiar la primera) y reforma política (terminar con el sistema binominal). También controlar el mercado desenfrenado (el libertinaje educacional) y diseñar políticas relacionadas con la educación preescolar (la base del sistema y desde donde se puede nivelar la cancha de oportunidades futuras), la carrera y formación docente y la manera cómo se desmunicipaliza la educación primaria y secundaria”.

“Sólo en educación preescolar y escolar Chile debiera gastar 4 mil millones de dólares anuales adicionales, en forma progresiva, y lo que el gobierno ha ofrecido es esto mismo en seis años, Educación Superior incluida”, advirtió.

“Haciendo Educación”
Inspirada en el exitoso ciclo de conferencias “Haciendo Empresa”, esta actividad está dirigida a los alumnos de los últimos años de la especialidad industrial, así como a los estudiantes de postgrado.

Con este conjunto de conferencias, que se realizarán hasta mediados de enero de 2012, Ingeniería Industrial se hace cargo de los temas relevantes de educación que hoy marcan la agenda pública del país.

Próximos invitados: Patricio Meller, académico del Departamento de Ingeniería Industrial y Director de Proyectos CIEPLAN; Alejandra Mizala, Directora del Departamento de Ingeniería Industrial; Pilar Romaguera, Decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Las Américas, y Gregory Elacqua, Director del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales.

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El riesgo del “como si” chileno en materia de descentralización

Hace algunas semanas, el Ejecutivo envió al parlamento un proyecto de reforma legal sobre gobiernos regionales (Gores): elección directa de consejeros, elección del Presidente del Consejo Regional y transferencia de competencias. Esta iniciativa continúa la reforma constitucional aprobada en el gobierno anterior y, sin duda, este progreso merece todo nuestro reconocimiento.

La descentralización bien hecha es ruta insustituible para alcanzar mayor bienestar. Ad portas del desarrollo, debemos afinar las estrategias para asegurarlo. Para ello, se requiere una combinación virtuosa de varios factores. En descentralización necesitamos Gores efectivos; hoy por hoy, sufren serios problemas en su diseño y gestión de estrategias. ¿La causa principal? El intendente es “representante” del Presidente de la República y, obviamente, le sirve a sus intereses; así, en general, las preferencias regionales de largo plazo casi siempre son morigeradas. No hay incentivos. Un dato clave: los intendentes duran sólo entre 1 y 2 años en su cargo, muy poco para generar impacto. Para las labores que en la práctica realizan hoy los Gores (ejecutar presupuestos y fondos regionales, casi siempre modulados desde el nivel central) la actual institucionalidad es suficiente; para el mediano plazo, no. Se necesitan mejores capacidades organizacionales y una mayor permanencia del líder.

También se necesita un modelo institucional consistente con las funciones deseadas. Para liderar la estrategia social y económica regional de mediano plazo, se requiere una organización, con un gobierno corporativo y los recursos adecuados. Además, los subprocesos de definir, aprobar y ejecutar dicha estrategia debieran estar radicados en el Consejo Regional y una dirección ejecutiva con capacidades de gestión. Para garantizar un Estado unitario es conveniente tener intendentes nombrados por el Presidente, con atribuciones en seguridad interior y facultades para controlar el cumplimiento de las políticas y estándares nacionales, incluyendo el poder de veto cuando las iniciativas regionales se salgan de dichos marcos. Francia tiene un modelo interesante en esta línea.

Lo peor que nos puede pasar es diseñar una institucionalidad para los objetivos del pasado (coberturas y control territorial), en vez de focalizarnos en los desafíos del futuro: participación, imaginación, estrategias inteligentes y una gestión de calidad.  Quedar a mitad de camino puede darnos falsas seguridades, como sucede con las actuales estrategias regionales, diseñadas formalmente para cumplir objetivos loables, pero que en los hechos son “como si” tuviéramos estrategias, en vez de tenerlas de verdad.

José Inostroza, Director Ejecutivo del Centro de Sistemas Públicos (CSP), y Javier Fuenzalida, Director de Investigación del CSP
La Segunda, 19 de octubre de 2011